NZ | Una vuelta por el Sur (parte 2)

Te Anau, el ultimo paso antes de Milford Sound

 

Dunedin, Slope Point, Invercargill y Bluff quedaron tachados de la lista en el post anterior (Click acá), ahora quedaba solo el lugar más recomendado de todo Nueva Zelanda MILFORD SOUND y para ello debíamos pasar antes por Te Anau.

Antes de llegar a este pequeño pueblo de la región de Southland revisamos el pronóstico para no tener contratiempos a la hora de llegar a Milford y el panorama pintaba demasiado gris para poder disfutarlo a pleno. Así y todo los tres no nos aguantábamos las ganas de “milfordear” entonces nos propusimos encontrar una promoción para recorrer los fiordos en crucero, si la encontrábamos íbamos.

-“Jucy Cruise a NZD 40, vamos?”

-“Dale! A que hora?”

-“A las 8:30 hay que estar alla.”

-“UH.”

Ese fue el dialogo que tuvimos después de revisar la pagina de BOOKME. Si no reservábamos el crucero, no teníamos muchas opciones para seguir recorriendo porque de todo lo bueno de Milford Sound tiene un punto negativo: está en ubicado en una zona de solo un acceso. Tal vez sea la costumbre neocelandesa de tener un paisaje interesante cada 100 kilometros lo que me haga decir que Milford es incómodo para llegar pero a las pruebas me remito:

La unica ruta que termina en Milford Sound es la 94 y la ciudad de Queenstown, el mayor centro turístico de Nueva Zelanda está del otro lado de los cerros por lo que ir desde allá lleva tranquilamente unas 5 horitas (en 291 kilometros de recorrido).

Aotearoa – Tierra de la gran nuble blanca

Antes de seguir con el relato del viaje… qué es un Fiordo? Es una estrecha entrada de mar formada por la inundación de un valle excavado o parcialmente tallado por acción de Glaciares. Entonces se ven solamente muy al sur del planeta o muy al norte. Al principio puede parecer un lago con montañas pero… no lo es.
Milford Sound

Partiendo desde el Top Ten Holiday Park de Te Anau hicimos los calculos en el camino para llegar al horario del crucero y como suele suceder en los viajes le erramos, bueno como sucede en MIS viajes en realidad. Esta vez no le erramos tanto en lo que íbamos a tardar sino que no consideramos la lluvia.

A medida que pasaron los kilometros las condiciones se tornaron más difíciles y el camino cada vez más tortuoso. Una curva era seguida por otra en dirección opuesta. Aumenté la velocidad. Dejamos el mate de lado y nos concentramos en seguir las marcaciones de la ruta que a esta altura solo eran visibles a 10 metros de distancia.  La lluvia caía a baldazos.  Empezamos a ver como se iban volando los $40 de la excursión y apreté un poco más el acelerador. Más velocidad.

No voy a mentir en el relato, me estaba gustando la adrenalina de la situacion, lluvia, velocidad, curvas y una cuenta regresiva. Tal vez me gustó demasiado.

Pasamos un lugar llamado Mirror lakes y nos pusimos atras de un auto sin posibilidad de pasarlo. Como si fuera poco apareció un camión vial a velocidad muy lenta, ya no valía la pena apurarse porque de todas maneras ibamos a perder la excursión. Me tranquilicé un poco.

En un movimiento repentino el camión clavó los frenos justo delante de nosotros y los que veníamos atrás tuvimos que repetir la acción en centésimas de segundos hasta quedar a menos de medio metro con respecto al que venia adelante. Se podría decir que los frenos ABS me salvaron de tener un choque importante por un idiota que no puso guiño.

En ese momento volvió la adrenalina y como si safar de chocar fuera una señal de que todo iba a salir bien, intentamos llegar a tiempo para el crucero nuevamente.

Evidentemente enganchamos una señal mala de Movistar (?) o fuimos muy optimistas porque al arribar al muelle nos informaron que llegamos a horario pero nos faltaba hacer el check-in entonces los 5 minutos que tuvimos de anticipación fue totalmente en vano. Perdimos el viaje.

A pesar de la bronca por ver partir el barco sin nosotros, preguntamos en la recepción de la empresa si podíamos ir en la siguiente excursión y no tuvieron inconveniente. En ese preciso momento agradecí estar en Nueva Zelanda, no creo que hubiese sido lo mismo en otros lugares.

Asi fue que una hora y media después nos subimos al crucero y capturamos las siguientes imágenes:

 

La Susana Gimenez de Asia

 

En los Fiordos hay tanto viento que algunas cascadas desaparecen y vuelven a aparecer a los pocos segundos:

 

 

Los comandos del navío y el capitan
DSC_2003
Esta imagen parece sacada de una película medieval

Y Bien, todo lo bueno dura poco así que cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos en tierra nuevamente pero esta vez sin lluvia y muy satisfechos por lo que nos dió Fiordland. Si están por Nueva Zelanda no lo duden, Milford Sound se lleva todos los aplausos.

DSC_2026
La vuelta a Queenstown

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