Vivir un Gran Premio de Formula 1

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Para un apasionado del automovilismo llegar a vivir un Gran Premio de Formula Uno es como llegar a la cima de una montaña rusa. Aunque no deja de ser un espectáculo, desde hace 20 años concurrir a uno se nos hizo cada vez más cuesta arriba. Diría que es tan complicado que hasta llegar a rozar lo imposible . La primera razón es haber perdido el Gran Premio de Argentina (el último en 1998) y la segunda es el alto costo de las entradas. Sin embargo, muchos nos volvemos locos por estar cerca de los autos más rápidos del mundo.

Toda esta locura por el automovilismo empezó desde muy chico (ver este  POST) y la oportunidad de estar en un Gran Premio de Formula 1 se dio casi por casualidad en mi estadía en tierras neocelandesas. Se preguntarán qué tiene este país de Automovilismo… bueno para ser sincero, poco porque está prácticamente excluido del ambiente pero posee una condición fundamental: se encuentra cerca de Australia. Parece increíble pero a veces el mérito no es tener virtud si no estar al lado del que tiene virtud, como en el caso de Nueva Zelanda.

Australia sí tiene grandes antecedentes en el mundo motor y además de tener un gran capital económico, tiene un piloto de esta nacionalidad (Daniel Ricciardo) que corre en el ápice del automovilismo . Como si faltara algo más, todos los años celebra un Gran Premio de F1 en Melbourne (Victoria).



Entonces la ecuación para mi fue fácil: Ahorrar unos meses en Nueva Zelanda y ver si llegaba con los tiempos. Como la moneda tiene un valor bastante parecido al dólar australiano no había que pensarlo mucho, si la plata estaba, era sacar el ticket, el pasaje y cumplir el sueño. Así fue.
La Previa

Llegué el día Jueves de la semana anterior a la carrera, es decir con una semana de anticipación. Un poco exagerado si tomamos en cuenta que los equipos llegan el lunes o martes y los pilotos recién el miércoles pero no puedo negar que estaba más ansioso que monja con atraso. Entonces aterricé en Melbourne y dormí en el Aeropuerto esperando que se haga de día.

Como viajé por Jetstar, una de las compañías low cost más conocidas por estas latitudes, me preocupé por no excederme en el equipaje de mano ya que era el único que llevaba (el equipaje chequeado es lo que sale caro en estas aerolíneas). En el afán de ponerme la mayor cantidad de cosas en los bolsillos, ocurrió un pequeño problema. En el momento en que me deshago de mi apariencia de Señor Barriga saco de mi bolsillo el pasaporte y lo dejo en el baño del Aeropuerto. Al llegar al hostel me doy cuenta que nunca lo había vuelto a guardar y ahí empezó el calvario.

Llamadas al Aeropuerto donde me confirmaron que lo habían encontrado, luego llamadas al consulado argentino en Sidney donde lo enviaron (en teoría) los del Border Patrol y finalmente más llamadas a la embajada argentina donde finalmente llegó mi documento. Supuestamente no me lo podían enviar por correo nuevamente porque ellos no se harían cargo si se perdía… nada que un mail mío confirmando la responsabilidad no lo resuelva. Finalmente recibí el pasaporte 12 horas antes del vuelo y todo derivó en un trajín de locos solo por el hecho de querer ahorrar unos dólares en equipaje. Estas son lecciones que se aprenden sobre la marcha.
Semana De La Carrera

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Llegó el lunes y ya estaba en el circuito. Está bien, voy a ser sincero. El primer día que pisé Melbourne (Viernes) ya estaba en el circuito. Llegué desesperado por verlo y me fui con la valija al Albert Park. Ahí estaba la pista que tantas veces había visto en televisión, que tantas veces recorrí virtualmente. La emoción de ese momento fue inexplicable.
Me tomé un momento para sentarme y apreciar lo que estaba viviendo. Estaba solo. Los autos de calle, bicicletas y motos recorrían la pista porque al ser un trazado urbano sigue funcionando como tal hasta la semana de la carrera. Me di cuenta que estaba cumpliendo mi sueño.

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Saqué un par de fotos y fui a dejar la mochila al hostel para volver el día Lunes. Cuando llegó el día temí no poder sacar las entradas por no tener el pasaporte sin embargo fui a la ventanilla y las entradas aparecieron mágicamente en mi mano al mostrar la tarjeta de crédito. ALEX 1 – BUROCRACIA 0. Por fin el tema del pasaporte quedó a un segundo plano, ahora a pensar sólo en F1.
Ya que estaba en el circuito me mandé a los boxes haciendo uso de caradurismo nivel F1 y pude hacer todo el pitwall hasta el final donde uno de los de seguridad me indicó la puerta de salida. Lo loco fue la amabilidad del señor con el cual nos quedamos hablando de Messi y de Argentina, cosas que no dejan de sorprender por estos lados del mundo.


 

Empezó el Fin de Semana


Infaltable la bandera de Vamos Pechito

Llegó el jueves y nos levantamos bien temprano para ingresar al circuito sin necesidad de hacer colas. Algo que no mencioné antes es que el transporte en Melbourne es MUY eficiente, de lo mejor que vi hasta ahora. El sistema de tranvías que al principio puede resultar un poco confuso funciona a la perfección, coordinado con los trenes y los buses. Y esto fue algo fundamental para que el fin de semana no se vuelva algo tedioso como sucede en Buenos Aires cuando hay carrera en el Autódromo Juan y Oscar Galvez.

Volviendo al jueves… Este fue uno de los mejores días para mí aunque no hubo actividad de F1 en pista. La razón principal es que pude ver cara a cara a las estrellas de la F1 y hasta pude obtener el autógrafo de alguna de ellas. OK, suena a cholulismo y en verdad lo es pero también es el sueño de la infancia de ver con ojos propios a los mejores pilotos del mundo. Hablando de estos, el punto cúlmine del día fue ver al mejor de todos…Fernando Alonso.
Tengo que decir que tuve un poco de suerte (con lo del pasarporte ya podría decir que en este viaje tuve MUCHA suerte). Después de una hora de cola pasamos el vallado y el cerco de admisión se cerró justo atrás mío! Es decir que fui el último en saludar a Alonso. Cuando bajé del escenario se podrán imaginar mi cara de feliz cumpleaños…

Después de eso empezó la actividad en la pista y con el ticket comprado se permitía estar en cualquier tribuna (solo el jueves) así que le saqué todo el jugo y recorrí todo el circuito. Al otro día, solo podía estar en una tribuna pero el circuito es tan grande y con tantos espacios libres que dan ganas de estar en varios lados a lo largo de las ocho horas que dura la jornada.

Clasificación y Carrera

Como muchos saben, lo más importante en un fin de semana de F1 es la clasificación y la carrera. Llegamos al día sábado con la expectativa de ver la “nueva” Formula 1, con nuevas reglamentaciones, nuevos neumáticos y me encontré con… el mismo espectáculo. Decepcionante.

Personalmente la acción en sí no me deslumbró tal vez porque ya estaba un poco cansado de los 5 días que había transitado el circuito a pie. Lo importante era estar viviéndolo en carne propia y eso no tenía motivo por el cual decepcionarme, supe desde el primer momento que estaba recopilando momentos que van a quedar guardados para siempre por eso la carrera quedó relegada a un segundo plano.

El resultado de la carrera sin embargo significó un cambio importantísimo, ganó Vettel con Ferrari. Los tifosi (hinchas italianos) se volcaron a la pista inmediatamente apenas terminó la carrera y por supuesto como no podíamos ser menos… me mandé a la pista también.



Fin de La Carrera
Estaba ahí parado en frente del podio, detrás de una muralla de fotógrafos que disparaban a mansalva y me pregunté qué más podía pedir de ese fin de semana. Bueno, como pedir no cuesta nada me lamenté no haber compartido el Gran Premio con alguien, mi viejo, un amigo o simplemente un argentino que anduviese dando vueltas por ahí.

En el momento en que se empieza a dispersar la gente veo a un señor barbudo con la remera “REUT – JONES” y hablando en español, era argentino. Me acerqué y empezamos a hablar. Al momento de llegar a la puerta de salida habíamos tocado todos los temas relacionados al automovilismo y hasta algunos temas ajenos que me emocionaron. Ese fue otro momento increíble, no sé si es intuición pero cuando las cosas tienen que suceder, suceden. Ahora sí no podía pedirle nada más al fin de semana.

Ya con el circuito a mis espaldas me puse a pensar dónde comenzó todo esto y me fui muy lejos en el tiempo, lo que me llevó a la conclusión que esta fue otra prueba del “si se desea lo suficiente, se puede”. Si del otro lado del monitor hay alguien con muchas ganas de cumplir un sueño pero no se anima a dar el primer paso, tal vez este post ayude a confirmar que no hay obstaculos imposibles.

Hasta el próximo post!
Anécdota

Eran las 23.30 de la noche y el vuelo se había retrasado por un ciclón que azotó la costa este de Australia. Me puse a recorrer las veintitantas puertas de embarque para ver si encontraba algo interesante para fotografiar. Al cabo de unos minutos llegué a las puertas de las aerolineas de medio oriente, donde estaban todos los miembros de los equipos de F1. Mochilas de Ferrari, Toro Rosso, Red Bull, se alternaban con valijas sobrias sin ninguna inscripción y yo buscaba la forma de hablarles pero no se me ocurrió nada o mejor dicho me dio un poco de pudor molestarlos.

Unos momentos después me aparté para conocer un poco más el aeropuerto y ahi estaba él con su celular en mano, el fotógrafo más conocido de la F1: Mark Sutton. Para darse una idea, Sutton es el fotógrafo por excelencia desde hace más de 30 años (Su Instagram) y verlo sentado en solitario fue una invitación para pedirle una autógrafo. No solo lo hice sino que intercambiamos unas palabras sobre la F1 y Argentina, otro momento increíble que va a formar parte de uno de mis mejores viajes, sin dudas!

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